Philip Kendred Dick nació junto a su hermana gemela Jane, el 2 de Marzo de 1928, en Chicago. Jane murió pocas semanas después, influenciándolo en vida y obra.
Desde muy joven comenzó a leer y escribir ciencia ficción y en su adolescencia publicó regularmente historias cortas en el Club de Autores Jóvenes. Con una salud bastante quebrantada, sufría frecuentes ataques de asma y períodos de agorafobia.
Durante la década de los 50, escribió varias novelas de ciencia-ficción. Su novela “Lotería solar” fue su primer gran éxito, al que se le sumó “El hombre en el castillo” en 1975.
Después de un intento de suicidio, cuatro matrimonios a cuestas y una corta estadía en un centro de rehabilitación, Dick volvió a reencontrarse con sí mismo.

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El reconocimiento
El 31 de mayo, saldrá a la venta una reedición de cuatro de sus novelas publicadas en los años 60.
La colección incluye “El hombre en el castillo“, “Los tres estigmas de Palmer Eldritch” , “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” y “Ubik” .
Aclamado en vida por contemporáneos como Robert A. Heinlein o Stanislaw Lem, Dick tuvo sin embargo poco reconocimiento del público antes de su muerte, pese a que siempre soñó con ser considerado un escritor “serio”, y no como un loco escritor de historias pulp.
Pero, más allá de sus frecuentes alucinaciones, Dick tiene el crédito de ser un pionero de la interrelación de los géneros de ciencia ficción y la “realidad enigmática”, algo que ha sido apreciado de manera mucho más quieta y sostenida en el tiempo en el mundo del cine.

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Philip. K. Dick en el Cine
Ocho de sus historias han sido adaptadas al cine; la más reciente está basada en su relato “El hombre dorado”: “Next” cuyo guión estuvo por cuenta de Gary Goldman, y la dirección por Lee Tamahori.
El cuento de Dick “La segunda variedad” inspiró la película “Asesinos Cibernéticos”, mientras que la novela “Impostor” también tuvo su versión de cine; “El pago” y “Minority Report” tuvieron también sus versiones fílmicas.
En 1990 vió luz “Total recall” basada en “Podemos recordarlo al por mayor” y “A scanner darkly” se adaptó como película en 2006.
Una de las mayores virtudes de Dick es que produjo ciencia ficción seria y, sobre todo asequible, para el gran público. Fue un escritor consistente y brillante, y de los más originales del género.
Philip. K. Dick murió en 1982 de un infarto a la edad de 53 años, dejando un libro inacabado y sin duda, muchas ideas sin desarrollar. Tampoco llegó a ver el estreno de la primera adaptación de su obra al cine: Blade Runner, basada en su novela ¿Sueñan Los Androides con Ovejas Eléctricas?.
Se prepara para las siguientes semanas un ciclo de cine en Berlín-bar sobre la influencia cinematográfica de Philip. K. Dick.
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